Y aqui voy...
Mi Pierito nacio hace exactamente 2 años y 3 meses con 20 dias, a las 3:10 pm.
lo primero que vi cuando lo pusieron sobre mi pecho fueron ese par de ojitos hermosos y tranquilos, no lloró como se supone hacen los niños apenas son expulsados al exterior de la cuevita de mamá, sin embargo el medico que lo atendió dijo que esta todo muy bien, una mamá muy valiente dijo, aunque ahora que lo pienso bien valiente porque? , si no pude aguantar los 10 cm de dilatación sin suplicar por anestesia (apenas llegue a 7 ), me tenían que avisar cuando venia una contracción para poder pujar porque yo no sentía ni las piernas por lo tanto no era capaz de sentir las contracciones, NO yo no fui valiente, valiente mi mamá y las abuelas que tuvieron a sus hijos sin la bendita epidural y algunas solas y en su casa mientras yo estaba en una amplia sala de pre- parto solo yo como paciente y bien acompañada y contenida por mi mami y mi esposo, y hubiera podido estar toda mi familia si hubieran estado en Chile, no yo me sentí cobarde, igual la matrona que me asignaron ( a la que debo agradecer que no se moviera de mi lado desde que entre a la clínica hasta que nació mi hijo) dijo que sentía las contracciones tan dolorosas porque mi wawita estaba con la cabecita girada y me estaba presionando un nervio de la pierna (creo que solo lo dijo para darme ánimos). en fin el punto es que yo no creo haber sido tan valiente, no pude soportar el dolor de las contracciones. y menos sentí el parto en su totalidad, es mas las ultimas contracciones las pase adormilada sobre la camilla, cuando yo había tenido la oportunidad muchos años atrás de ver a mi mama ponerse roja como un tomate a causa del dolor de parto, pero allí estaba con mi hijo recién nacido mirándome muy tranquilito y llenito de sangre feito y arrugadito como es que nacen los bebes (nose porque uso tantos diminutivos, costumbre creo), hasta que vino el neonatólogo y se lo llevo a la minicamilla que estaba a lado de la mía, entonces rompió el llanto, tal vez el llanto mas dulce que escuche desde que nació y en cierto modo un llanto tranquilizador (dentro de mi necesitaba escucharlo llorar como antaño para saber que todo marchaba bien). nunca olvidare ese día, ese día nació un hijo y nació junto a él una madre, asustada como todas, confundida, insegura (a pesar de haber leído y mucho sobre embarazo lactancia y maternidad), una mama rebelde, porque así soy un poco neurótica, alarmista, un poco relajada y aprensiva, alocadamente enamorada de mi crio, y rebelde a todo aquello que pueda hacerlo sufrir (o que yo sienta que lo hace sufrir), y acá estoy dispuesta a compartir mis experiencias diarias y no tan diarias, curiosas y no tan curiosas, alegres y tristes, asertivas y preocupadas, en solitario y en conjunto, de ese ser de 84 cm de talla pero que aveces siento mucho mas grande que yo.